Viskovitz
«¿Quién soy yo?», me preguntaba. Como no encontraba la respuesta, le pregunté a mi padre.
-Depende del contexto -me explicó-. Nosotros los camaleones somos como la pausa entre dos palabras.
-Y… ¿nuestra personalidad?
-¿Para qué quieres una personalidad, hijo mío, cuando las puedes tener todas? ¿De qué te sirve ser tú mismo cuando puedes seducir a saurias fantásticas, obtener buenas notas en el colegio y hacer huir a tus adversarios simplemente diciendo que eres otro? Toma ejemplo de mí, que hoy soy tu padre y mañana quiénsabe.
Era siempre la misma historia. Bastaba con remezclar los colores e hinchar un poco los divertículos pulmonares para adoptar el aspecto que quisieses; de manera que no podías fiarte de nadie, ni siquiera de los parientes. No era una casualidad que en mi familia tuviésemos todos el nombre encerrado entre signos de interrogación. Yo, sin ir más lejos, me llamaba ¿Viskovitz?
-Ya no sé qué pensar ni en qué creer, papá, estoy confuso…
-Bravo, hijo mío, si estás confuso ya eres un camaleón como se debe. Y ahora date prisa, es hora de ir al colegio.
-¿Al colegio? ¿Y para qué demonios voy a ir?
-Aprendes a tener a raya esa lenguaza, a no adherírmela a la frente.
-Papá, sabes perfectamente que para el dominio de la lengua vale más un buen beso que mil horas de clase.
(…)
“Eres una bestia, Viskovitz” es un libro Alessandro Boffa (Ed. Lumen) en el que mezcla biología e ironía en una serie de fábulas con un denominador común, Viskovitz. Sin embargo en cada historia Visko será un animal diferente… un loro, un camaleón, un perro policía enganchado a las drogas, un asesino e implacable escorpión, un microbio con complejo de inferioridad… y durante todas sus aventuras no faltará su siempre amada y deseada (también transformada en cada entrega) Ljuba.
[Referencias: ¿quién diablos es Viskovitz?; Siritinga; LPC]
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