Alifa TV lectura interesante a golpe de click
revista impresa de Alifa te pica la barba

Archivo de la etiqueta ‘pederastia’

Por sus palabras los conoceréis

22.03.2010 · Guardado en Sin categoría

Palabra de dios y, en su nombre, de sus representantes en la Tierra.

Bernardo Álvarez, obispo de Tenerife: “Hay adolescentes de 13 años que son menores y están perfectamente de acuerdo y, además, deseándolo. Incluso si te descuidas, te provocan. Esto de la sexualidad es más complejo de lo que parece”.

Walter Mixa, obispo de Augsburgo: “Los abusos son en parte fruto de la revolución sexual”. “Los cargos responsables en la Iglesia se adaptaron demasiado al espíritu de la época, que propagaba la resocialización en lugar de la cárcel”.

Silvano Tomasi, arzobispo y observador permanente del Vaticano en la ONU: “Dentro del clero católico, sólo entre el 1,5% y el 5% de los religiosos ha cometido actos de este tipo”. “No se debería hablar de pedofilia sino de homosexuales atraídos por adolescentes. No son pedófilos, sino efebófilos”.

Antonio Cañizares, cardenal y presidente de la Congregación del Culto. “Nos atacan para que no se hable de dios; peor es el aborto”. Del mismo teórico: “No es comparable lo que haya podido pasar en unos cuantos colegios con los millones de vidas destruidas por el aborto”.

Alfonso Carrasco Rouco, obispo de Lugo. “La naturaleza humana es débil, frágil y tiende al pecado”. Su tío, Rouco Varela, no dice nada, pero una sentencia del Tribunal Supremo, sí: el Arzobispado de Madrid, que dirige monseñor, fue condenado por encubrir a un cura pederasta.

Pero la cita que lo resume todo es de ayer y llega de Roma. Del propio Papa, Benedicto XVI: “El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”. Y tiene razón. ¿Quién no ha abusado sexualmente de un menor alguna vez? ¿Quién no ha dirigido una organización que ha encubierto a pederastas en su seno durante siglos?

Ignacio Escolar, Estrategias oblícuas.

Comparte

Qué le dice un “broker” a un cardenal

21.03.2010 · Guardado en Relatos y poemas

“Como prueba de mi profunda preocupación he escrito una carta pastoral sobre esta dolorosa situación de los abusos de menores.” -Benedicto XVI, Papa de la Iglesia Católica-

Lo contaré como un chiste, aunque no da risa: esto es un ejecutivo de Wall Street que entra en un bar. Se sienta junto a la barra y descubre a su lado, en un taburete y cabizbajo ante un whisky, a un cardenal del Vaticano, con su sotana, solideo y todos los adornos habituales.

“Monseñor, ¿se encuentra bien?”, pregunta el broker al purpurado, que suspira y habla en voz baja: “Regular, hijo, regular. No levantamos cabeza con los casos de pederastia. Cada vez salen más denuncias, y no ha hecho más que empezar. El Santo Padre está desesperado, no sabe qué hacer para salvar la imagen de la Iglesia. Estamos en crisis.”

“¿Crisis?”, responde el ejecutivo, sonriendo. “De eso yo sé mucho. ¡Crisis! Hace un año estaba yo como usted, hundido y pensando que era el final. Y míreme ahora. Tan tranquilo. Si quiere, puedo darle algunos consejillos.” El cardenal se gira y lo toma por los hombros: “Por favor, hijo, cuéntame cómo lo hicisteis.”

“Se lo explicaré con sencillez”, dice el ejecutivo, que saca su blackberry para mostrarle un powerpoint. “Lo primero es dejar claro que se trata de casos aislados, individuales, que nada tienen que ver con el funcionamiento del sistema. Nosotros culpamos a la codicia de unos cuantos; ustedes pueden denunciar la lujuria de unos pocos. Pero que los fieles tengan claro que no hay nada en el sistema católico que favorezca esos abusos. Ni el celibato, ni el secreto, ni las relaciones de dominación, ni la homofobia, nada. Todo es culpa de unos pocos pecadores, manzanas podridas que hay que apartar.”

“Segundo, propósito de enmienda. Ya me entiende. Prometan algo grande, generen expectativas: digan que van a refundar la Iglesia, que han aprendido la lección, que no volverá a pasar.”

“¿Crees que funcionará?”, pregunta el cardenal, con un brillo en los ojos. “Claro, padre. Nosotros ya hemos conseguido que la culpa de la crisis sea de los trabajadores, de sus sueldos y su baja productividad. Si me hace caso, en un año acabarán echando la culpa a los niños, por ir provocando. ¿Pedimos otra copa?”

Isaac Rosa, Trabajar cansa.